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| Viernes, 06 de Mayo de 2011 12:16 | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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RESUMEN INFORMATIVO INTERVENCIÓN ARQUEOLÓGICA DE URGENCIA EN “PROMOCIÓN DE VPO RESIDENCIAL ASTARTÉ, CALLE CEUTA S/N, CAMAS (SEVILLA)” I. ANTECEDENTES Y JUSTIFICACIÓN DE LA INTERVENCIÓN El proyecto de Actividad Arqueológica de Urgencia llevado a cabo en la C/ Ceuta se redactó y llevó a cabo a tenor del hallazgo casual de restos arqueológicos durante la ejecución de la fase inicial de obras del proyecto de promoción de viviendas “Residencial Astarté”, promovidas por la Empresa Municipal de Camas “Sociedad para el Desarrollo de Camas, S.A.” (SODECSA), quien informa de tales hallazgos a la Delegación Provincial de Cultura de Sevilla. Una vez puesto en conocimiento de la Delegación Provincial de Cultura de Sevilla el hallazgo fortuito de restos arqueológicos, se procedió a la inspección ocular de tales evidencias por parte de personal técnico cualificado de la citada Delegación, que informó a su vez a la promotora, SODECSA, y al área técnica de la concejalía de Cultura del Exmo. Ayuntamiento de Camas, de la necesidad de acometer una Actividad Arqueológica de Urgencia con objeto de proceder a la recuperación y recogida de información de los citados restos arqueológicos. Esta circunstancia vino motivada por la aplicación de la legislación y normativa vigente ante la casuística e hallazgos arqueológicos de modo casual, dándose la necesidad por tanto de desarrollar una Actividad de Urgencia tal y como se recoge en el Reglamento de Actividades Arqueológicas (DECRETO 168/2003, BOJA nº 134 de 17 Junio, art. 5.4 y 25). La dirección de la intervención arqueológica recayó finalmente en el equipo técnico conformado por los arqueólogos Jacobo Vázquez Paz, en calidad de director, Juan Fournier Pulido, arqueólogo técnico, e Inmaculada López Flores, arqueóloga y antrópologa física encargada de estudiar los restos osteológicos recuperados en el transcurso de la intervención. Los trabajos arqueológicos se realizaron entre el 15 y el 22 de Marzo de 2011, entregándose un mes después el Informe Preliminar con los resultados de la intervención en la Delegación Provincial de Cultura. Actualmente se está a la espera de la resolución por parte de la citada Delegación. II. DESARROLLO DE LA ACTIVIDAD La intervención arqueológica de urgencias se desarrolló sobre unos perfiles generados por el desmonte del terreno para la realización de las cimentaciones de la nueva edificación. Al encontrarse los vestigios arqueológicos a distintas alturas sobre los taludes, se dispuso una red de andamios verticales con ménsulas que permitió el acceso a los distintos elementos arqueológicos. En concreto se documentaron nueve enterramientos superpuestos a una secuencia estratigráfica deposicional previa de formación antrópica y natural. Durante todo el proceso de trabajo se fueron realizando anotaciones, tomando cotas con teodolito, así como registrándose gráficamente, mediante fotografía y dibujo, las distintas estructuras de enterramiento, inhumaciones y ajuares. Una vez que se finalizó la intervención en las nueve inhumaciones situadas en los perfiles, se procedió al registro de los perfiles que fueron raspados en varios puntos con el objeto de obtener la estratigrafía básica del lugar desde los niveles geológicos de base. III. RESULTADOS DE LA INTERVENCIÓN. III.1. Fase 1. Proceso I. Sustrato geológico natural, margas (Mioceno Superior). El sustrato geológico de base sobre el que se desarrollan las distintas fases y procesos documentados en la intervención queda constituido por formaciones limosas, limo - arenosas y limo - arcillosas de tonalidades diversas que oscilan entre tonos amarillentos, pardo amarillentos, rosados y beige claros. Encuadramos la morfogénesis de esta secuencia geológica en el Mioceno Superior. Esta formación de arcilla de origen marino constituye el arranque de la secuencia geológica del Cuaternario reciente en este sector de la Depresión Inferior del Guadalquivir. Originariamente esta zona, en consonancia con el entorno inmediato, debió presentar un techo ondulado, así como una relativa inclinación en caída de oeste a este. Este patrón provocaría que esta formación margosa fuera objeto de agentes mecánicos erosivos tales como dinámicas de ladera en combinación con las crecidas periódicas del Guadalquivir. III.2. Fase 2. Proceso II. Primeras evidencias antrópicas en el entorno, cantera de arcillas (Siglos VII / VI a.C.). A techo de la formación margosa se detecta la existencia de lo que hemos interpretado, a modo de hipótesis de trabajo, como un frente o cantera de extracción de arcillas. Cronoculturalmente ponemos en relación la apertura y uso de esta cantera de arcilla con la ocupación efectiva que se produce en el cercano cerro de El Carambolo durante el periodo Orientalizante. En esta etapa se acomete en un primer momento la construcción en la corona del cerro de un santuario, de filiación semita, con diversas ampliaciones y fases constructivas (Complejo A) tal y como se puso de manifiesto en las sucesivas campañas de excavación llevadas a cabo entre los años 2.002 – 2.005 por los arqueólogos Álvaro Fernández Flores y Araceli Rodríguez Azogue. Dichas excavaciones también sacaron a la luz el denominado Complejo B, ubicado en la ladera noroeste del cerro, con una marcada funcionalidad residencial. Teniendo en consideración la importante actividad edificatoria que se llevó a cabo en El Carambolo, por un lado, y la técnica constructiva exclusiva que se ha documentado en ambos complejos en todas sus fases consistente en alzados de obra en adobes, proponemos el uso de esta cantera como área de captación de arcillas destinadas. La cantera de arcillas se dispone en la falda baja del cerro donde toma asiento en la actualidad el barrio de La Extremeña. III.3. Fase 2. Proceso III. Vertidos de tipo doméstico y constructivo, vertedero (Siglos VII / VI a.C.). Una vez abandonada la cantera de arcilla, se procedió a la ulterior amortización de la misma con potentes vertidos de origen antrópico. Estos vertidos son de tipo doméstico y constructivo fundamentalmente, si bien destacar el hecho de que el contenido de los mismos es muy inferior en relación a la base de dichos rellenos. El tono cromático predominante y casi exclusivo en estos vertidos es el gris oscuro (con la tierra húmeda), incorporando la matriz terrosa de estos paquetes gran cantidad de cenizas y nódulos de diversas granulometrías de carbón, advirtiéndose en algunos casos trozos de ramas de un centímetro aproximadamente de diámetro completamente carbonizadas. Junto a estas cenizas y carbones aparecían, aunque en proporción muy escasa, otros tipos de desechos orgánicos tales como restos de fauna animal, fragmentos de conchas de moluscos (en algunos casos idénticas a las que se documentaron pavimentando el exterior aledaño al santuario documentado en el Carambolo) y de otros tipos de bivalvos. En lo que respecta al contenido de tipo inorgánico de estos vertidos debemos volver a subrayar la escasa proporción de los mismos, consistentes en restos cerámicos de origen doméstico, pertenecientes a ánforas de saco, fragmentos de lucernas de engobe rojo, platos de engobe rojo, Los datos apuntan a un más que plausible uso de este espacio como vertedero de restos de origen doméstico, probablemente procedentes del Complejo B o área residencial documentada en el Carambolo en las últimas campañas de excavación efectuadas hace varios años por Álvaro Fernández Flores y Araceli Rodríguez Azogue, así como del Carambolo Bajo exhumado por el profesor Carriazo en 1.960. No obstante, no podemos descartar la posibilidad de que estos desechos domésticos y constructivos procedan de un entorno más inmediato. III.4. Fase 3. Proceso IV. Depósitos de origen aluvial (Siglos VI a.C. / I d.C.) Aquellas zonas de la cantera no colmatadas durante el periodo orientalizante, muestran una secuencia de sucesivos depósitos aluviales de inundación con matrices de tipo limoso o limoso arcilloso y tonalidades terrosas, presentando algunos de ellos ya, aunque escasa, carga antrópica de tipo inorgánico. Algunos de dichos depósitos aluviales muestran a techo síntomas evidentes de edafización, lo cual indica que este proceso tuvo varios episodios deposicionales que alternaron con determinados momentos de hiatus o calma en esta secuencia que favoreció la proliferación de vegetación a techo.III.5. Fase 4. Proceso V. Primer horizonte de necrópolis romana (finales del Siglo II/III d.C.). La Fase 4 Proceso V se corresponde con el primer nivel de enterramientos documentado durante la actividad de urgencias. Durante este proceso se ocupa el lugar con una necrópolis de inhumación. Las inhumaciones asociadas a este proceso de uso del lugar como área de necrópolis son la T-1b, T-2, T-3, T-4b, T-5, T-6, y T-7 conteniendo ajuar la T-1b, T-2, T-3, T-5 y T-6. Los inhumados, pertenecientes tanto a población adulta, como a población infantil se disponen en posición de cubito supino presentando algunos casos probables evidencias de amortajamiento. En uno de los casos, T-6, se han documentado clavos de hierro que por su disposición reflejan la posibilidad de que los restos estuvieran contenidos en un ataúd de material perecedero, madera. Los ajuares pertenecientes a este proceso, son un total de siete piezas cerámicas. En la T-1b se documentó un jarro trilobulado de cuerpo acanalado prácticamente completo, aunque muy fragmentado. La T-2 presentaba una olla en Cerámica de Cocina Gris también prácticamente completa pero muy fragmentada. En la T-3 se registró un plato de imitación de cerámica africana de cocina que emula a la forma Ostia I, fig. 261 (Atlante) / Hayes 196. En la T-5 se documenta un “vaso para beber” en cerámica común; mientras que en la T-6 se registran tres piezas de ajuar que se corresponden con un vaso en cerámica común local, un pequeño “frasco” (ungüentario) cerámico, y un plato/cuenco de imitación de African Red Slip Ware A2 (ARSW A2) que emula a la forma Hayes 16. Con estos datos procedentes de los ajuares funerarios, el Proceso V debería de datarse en época romana imperial, entre finales del s. II d. C. y el s. III d. C., siendo más probable una datación en la primera mitad del s. III d. C.III.6. Fase 4. Proceso VI. Segundo horizonte de necrópolis romana (finales del Siglo II/III d. C.). La Fase 4 Proceso VI se corresponde con el segundo nivel de enterramientos documentado durante la actividad de urgencias. Durante este proceso se reactiva el uso del lugar como necrópolis de inhumación datada a partir de su posición estratigráfica y características técnicas constructivas en el siglo III d. C., sin descartar su uso en el IV d. C. Las inhumaciones asociadas a este proceso de uso del lugar como área de necrópolis son la T-1a, y T-4a que no contenían ajuar. Los inhumados, pertenecientes a población adulta (T-1a), y por determinar (T-4a) se disponen en el lecho de enterramiento en posición de cubito supino presentando el primer caso probables evidencias de amortajamiento. III.7. Fase 5. Proceso VII. Reactivación depósitos de origen aluvial, amortización área de necrópolis (Siglos IV – X / XI d.C.). La fase de estabilidad aluvial que permitió la ocupación directa del lugar que nos ocupa con el horizonte de necrópolis debe cesar a lo largo del siglo IV d.C. si atendemos a los estudios geoarqueológicos realizados para la Vega Baja del Guadalquivir y para la ciudad de Sevilla. Por otra parte, la datación propuesta para este ámbito de necrópolis, concuerda con la tesis propuesta por dichos autores, que mantienen una reactivación aluvial del Guadalquivir entre los siglos IV y el tránsito de época alto medieval a bajo medieval islámica. En este sentido, y en consonancia con dichos estudios geoarqueológicos, con posterioridad al horizonte de necrópolis documentado detectamos una secuencia de potentes depósitos aluviales que amortizan por completo este ámbito funerario. III.8. Fase 6. Proceso VIII. Manejo antrópico del área en época contemporánea (Siglo XX). El último proceso documentado se encuadra en época contemporánea y correspondería al fuerte manejo antrópico que recibe esta área con la explanación y adecuación de la pendiente de la falda baja del cerro con el trazado de la carretera N-630, así como por construcciones de tipo doméstico y de almacenaje previas durante la primera mitad del siglo XX.
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| Actualizado ( Lunes, 09 de Mayo de 2011 11:14 ) | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||


